Tener una pareja con TDAH es, en pocas palabras, como jugar a la ruleta rusa emocional con un giro de montaña rusa. No hay manera de predecir con qué estado de ánimo se levantarán ni mucho menos con cuál se dormirán. Un día es un festival de emociones y risas, y al siguiente, puede ser una película de suspenso con giros inesperados. Si eres neurotípico y has logrado sostener una relación con alguien con TDAH, déjame decirte algo: te mereces un trofeo al héroe de la paciencia.
Pero aquí viene la gran pregunta: si el amor está presente, si hay empatía, cariño y admiración mutua, entonces… ¿por qué tantas parejas no logran sostener su relación o matrimonio cuando uno de los dos tiene TDAH?
TDAH y amor: No es un cuento de hadas de Disney (pero tampoco un drama de terror)
Si tu pareja con TDAH te dice que te ama, créelo, porque es cierto. Pero aquí hay algo que debemos aceptar: su función cerebral no viene con la configuración predeterminada del típico príncipe azul de Disney. No camina impecablemente con su capa de un solo color, ni llega en un caballo blanco con un plan detallado de cómo salvar el reino (o en este caso, recordar la fecha de aniversario).
En cambio, lo más probable es que te encuentres con un compañero que:
- Se olvida de las fechas importantes, no por desinterés, sino porque su memoria de trabajo está jugando al escondite.
- No se enfoca en sus tareas y deja proyectos a medio terminar porque su cerebro decidió que la pintura de la sala podía esperar… eternamente.
- Va al supermercado por pan y leche, pero regresa con carne, vegetales y un paquete de pilas porque en ese momento le pareció más lógico.
- Es un torbellino de movimiento y desorganización, pero, curiosamente, tiene su propia lógica para ciertas cosas (como un sistema incomprensible de clasificación de medias).
- Puede ser generoso hasta el extremo y, sin darse cuenta, estar a punto de llevar las finanzas familiares a la quiebra porque “es que la oferta estaba buenísima”.
- Tiene una fijación extrema por su equipo de fútbol, algún videojuego o colección de objetos absurdamente específicos que nadie más en la familia entiende.
- Su solidaridad es extrema y siempre ayuda de todas las maneras a sus amigos, familiares o vecinos con dinero o con lo que tenga.
Y sí, también puede haber problemas de regulación emocional, impulsividad y una relación peligrosa con el dopaje natural de la novedad y la emoción. No porque sean malas personas, sino porque sus neurotransmisores simplemente no juegan en el mismo equipo que la estabilidad y la previsión.
¿Es el TDAH el culpable del divorcio?
Aquí hay algo importante que debes saber: el TDAH puede ser el causante del caos en tu relación, pero tu pareja no es el villano de la historia.
Eso no significa que todo deba ser justificado ni que debas tolerar comportamientos que van en contra de tus valores. Significa que hay una explicación científica detrás de las conductas que muchas veces pueden sentirse como falta de amor o compromiso.
Por eso, antes de tirar la toalla, es crucial:
✔ Buscar ayuda profesional: Terapia individual y de pareja con alguien que entienda el TDAH puede marcar la diferencia.
✔ Implementar estrategias de organización y comunicación: Desde calendarios compartidos hasta reglas claras sobre finanzas y responsabilidades.
✔ Entender que el TDAH no es una excusa, pero sí una condición que requiere trabajo en equipo.
El amor puede sostener al TDAH, pero no dejes que el TDAH mate al amor
Una relación donde el TDAH es parte del paquete requiere paciencia, compromiso y mucha comunicación. Si ambas partes están dispuestas a aprender, adaptarse y aceptar que su amor probablemente nunca será convencional, entonces hay esperanza.
Eso sí, si sientes que estás sacrificando demasiado o que la relación se ha convertido en una batalla constante, también está bien dar un paso atrás y priorizar tu bienestar. El amor puede ser poderoso, pero no debe convertirse en una lucha por sobrevivir.
Y recuerda, el TDAH no tiene que ser el enemigo de tu relación… pero sí es un contrincante al que hay que conocer bien para jugar estratégicamente.