Cerebro en modo shuffle

Mi vida podría describirse como una playlist en modo shuffle: impredecible, a veces caótica, pero siempre interesante. Con TDAH y dislexia como mis eternos compañeros de viaje, nunca sé qué canción mental sonará a continuación. Y aunque este “shuffle” cerebral puede ser un reto, también es lo que le da ritmo a mi vida.

Hace muchos años, probablemente cuando empecé a ser madre, mi relación con el desorden mental y físico dio un giro inesperado. Ser madre me obligó a buscar más orden y limpieza; en ese momento, esas se convirtieron en mis metas. A pesar de que mi cerebro estaba (y sigue estando) en modo shuffle, logré desarrollar estrategias que me ayudaron a organizarme. En algunos momentos incluso llegué a pensar que tenía algo de trastorno obsesivo-compulsivo. Pero, siendo honesta, creo que eso es más bien un legado de mi madre, quien en tono de broma diría que es la verdadera reina de la obsesión por el orden y la limpieza.

Sin embargo, esa organización que he alcanzado no ha frenado mi naturaleza acelerada. Mi cerebro sigue siendo un carnaval de ideas y proyectos, todos compitiendo por mi atención al mismo tiempo. Quiero planificar, ejecutar y terminarlo todo de inmediato. Para mí, esto es felicidad: la emoción de perseguir múltiples objetivos, de soñar y de intentar hacer realidad cada uno de ellos. Pero lo admito, las personas a mi alrededor a veces se frustran. Ven mi energía como un torbellino que no se detiene, mientras yo la siento como una fuente de dopamina, ese químico cerebral que me da motivación, satisfacción y, sinceramente, que necesito para sentirme viva.

Según la neurociencia, esta búsqueda constante de actividad puede estar relacionada con los niveles de dopamina típicamente más bajos en los cerebros con TDAH (Barkley, 2018). En mi caso, es como si mi shuffle mental no solo fuera inevitable, sino necesario: una forma de mantener el equilibrio entre mi creatividad, mis metas y mi energía.

Aunque esta forma de ser puede parecer un caos desde fuera, para mí tiene su propia lógica y magia. Las conexiones inesperadas, las soluciones creativas y esa chispa de emoción que viene con cada nuevo proyecto son los regalos ocultos de mi cerebro en modo shuffle.

Así que, si alguna vez sientes que tu mente está en un torbellino de ideas desordenadas, recuerda: las mejores playlists siempre tienen algo de desorden, pero nunca dejan de sorprenderte.

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